Últimamente no suelo comprar casi ningún CD, a menos que sea algo que lleve mucho tiempo buscando, o que tuviera de adolescente en cinta grabada y siempre quise tener en CD pero nunca tuve el dinero suficiente, o que sea algún disco que idolatre y me haga ilusión tener en todos los formatos posibles (sí, hay algunos discos que tienen ese absurdo privilegio en mi casa). Y no es porque sea uno de esos que siempre te dicen “BUAH! yo ya no compro nada de música! para qué? si lo tienes todo en el emule y en el pando! ajjajjajaj! Que me lo ha configurado mi cuñao, que me ha abierto los puertos en el router del Imagenio, y ahora mismo me estoy bajando la discografía completa de Depeche Mode, que son 2 Gigas, y ya voy por el 75%. Para qué me voy a comprar los CDs? ajajjaj! si quieres te la grabo”. No, gracias.
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Si no compro CDs es porque ya me dejo suficiente dinero en vinilos, tanto por correo como en persona en las pocas ocasiones que tenemos en Zaragoza de comprar discos de vinilo, lo cual no me deja mucho márgen para, una vez evaluados los gastos mensuales de millones de cosas que no necesito, comprar CDs a un precio hyper-exagerado y menos aún si tienen portadas tan dudosas como la del último de Jerónimo Ramiro.

Así que el hecho de que el otro día llegaran a mi casa cuatro CDs de golpe que había pedido a una tienda online llamada CD-Baby, no deja de ser toda una sorpresa. Uno de ellos era de Kathy Valentine, bajista de The Go-Gos que últimamente me tiene enamorado como auténtica MILF que es, mientras que los otros tres son reediciones de discos olvidados por la noche metálica de los tiempos, cosa que provoca que cuando a la gente le explico mi fascinación por grupos como Stormwitch, Tyrant, Gravestone o Noisehunter, todo lo que reciba sea una mirada extrañada y la habitual respuesta del tipo “Joder qué cosas más raras te gustan, esos deben ser rollo Iron Maiden o peor, no?” (esta respuesta la recibí precisamente hace muy pocos días, y todavía me estoy preguntando a qué se referiría la persona que me la dijo con eso de “como Iron Maiden o peor”).
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Otro de los CDs, de un grupo llamado Asgard (mierda! me han quitado semejante nombre tan original con el que iba a bautizar a mi proyecto paralelo) me lo compré un poco a la aventura, habiendo escuchado un par de cachitos de sus canciones, pero nunca jamás había tenido constancia de su existencia hasta hoy (supongo que son del rollo Iron Maiden o peor), y de momento me están gustando bastante con la salvedad de que desearía que el cantante tragara el bocadillo de sardinas antes de cantar.
Y finalmente, los dos últimos son de grupos sobradamente conocidos por mi, y que han formado parte de la banda sonora de mi adolescencia desde que los conocí: No Trouble (de los que hablaremos otro día) y Stranger.

Cualquiera que me conozca un poco, sabe de sobras la idolatría que profeso por una compañía discográfica alemana llamada GAMA Records, que se formó allá por el año 1982 o 1983, en pleno auge de la estética imperante en el metal por aquellos años de bigotito y semimelenita rizada (ver fotos de Helloween en 1985) y existió hasta principios de los 90, editando los discos más grandiosos del metal alemán de grupos que en su mayoría jamás llegaron a nada excepto a tener más o menos renombre en la escena local y un fantástico e inútil status de culto veinte años después. Me refiero a grupos como los anteriormente citados, Tyrant, Noisehunter, Vampyr, Veto, No Trouble, Stormwitch… todos ellos de Alemania del sur, y la mayoría de ellos también con su consecuente bigotito, que debía ser tan obligatorio por aquel entonces como la perillita estrechita debajo del labio inferior hoy en día. Los grupos de GAMA, pese a tener un nivel realmente alto en muchos de los casos (también había ciertas bazofias, evidentemente), y a aparecer de vez en cuando en revistas como Metal Hammer, nunca tuvieron nada que hacer en cuanto a popularidad contra sus competidores del norte de Alemania, sobre todo de la discográfica Noise (que también tenía sus buenas bazofias), como Helloween, Running Wild o Celtic Frost, que fueron los que acapararon todo el interés de los medios y de la gente, a lo que no ayudó en exceso el poco interés por la promoción y la mala relación con la prensa especializada que tenían los dueños de GAMA. Digamos que lo más parecido a popularidad más allá de lo local que podemos sacar de los grupos de GAMA son Sinner, que empezaron en GAMA pero en el tercer disco fueron por otro lado, Ralf Scheepers, quien empezó con Tyran’ Pace para luego dar el salto con Gamma Ray y ahora en Primal Fear, y tal vez Chroming Rose, cuyo embrión o por lo menos dos de sus miembros clave habían coincidido años antes en Stranger.
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Mi primer contacto con Stranger fue en un CD recopilatorio de apariencia y nombre absolutamente deprimente (se llamaba Metal Monsters vol.4 y en la portada aparecía una especie de hombretón excitadísimo con un cañón), pero que contenía grupos grandiosos como Stormwitch, Noisehunter o Veto. De Stranger sólo había una, “Midnight Angel“, la canción con los que los descubrí y que posiblemente todavía sea mi favorita. Era una canción corta y algo simplona que realmente no tenía ningún elemento increíblemente original, pero tenía un aire oscuro y desconocido que me hizo decidir que tenía que encontrar la discografía de Stranger a toda costa.
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Hubo un tiempo en mi adolescencia en el que no había internet, y se suponía que ningún chico de 16 años se iba a interesar repentinamente por grupos que llevaban casi diez años separados y cuyos discos estaban casi absolutamente todos descatalogados, así que encontrar información sobre ellos se limitaba a conseguir de vez en cuando alguna revista vieja y tener suerte de que saliera algo sobre ellos (cosa que no ocurría casi nunca porque las revistas viejas que solía conseguir eran españolas o, como mucho, del Reino Unido, y los grupos de GAMA no solían aparecer demasiado fuera de Alemania), o visitar la por entonces mágica para mi tienda de discos Discusátix, que por entonces vivía sus (para mi también) años dorados, y a la que le debo la mitad de mi colección de discos de GAMA. Cada vez que visitaba Discusátix, y encontraba algún vinilo de Stormwitch o Tyrant, al llegar a casa hacía una fiesta con ponche, globos, y tías en topless que te acarician el pecho mientras asientes con superioridad. Fue allí donde encontré mis dos vinilos de Stranger.

Cuando hablo de Stranger no puedo evitar acordarme de mi amigo Emilio, más conocido como Jarsey en mundo del showbiz, ya que él me solía acompañar en mis viajes en busca de discos, y como yo por aquel entonces todavía no tenía un tocadiscos en condiciones (sólo tenía 5 o 6 vinilos y tenía que usar el tocadiscos de maleta de cuando mi madre era joven, que no sonaba mal para tener mil años pero sacaba un sonido así como ondulante que me ponía muy nervioso. Nunca intentéis escuchar metal ondulante), me grababa en cinta lo que me compraba. Recuerdo un día en concreto que posiblemente sea el más grandioso de mi vida, el día que encontré en Discusátix el segundo disco de Stranger, “Pretty Angels“, por 500 pesetas. Aunque en la lista de canciones no aparecía “Midnight Angel”, aparecía como miembro un tal Rieger Wolfgang que también salía en los créditos de mi CD “Metal Monsters”, así que supuse que era el mismo grupo y que el disco sería de un estilo similar, pese a la dudosa foto de contraportada, que mostraba a cinco mozos con aspecto de ofrecer pocas dosis de metal.
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Llegamos a casa de Emilio, con la emoción palpable en nuestras caras, encendimos el tocadiscos, y el vinilo de Stranger comenzó a dar vueltas.
Escuchamos una intro como de unos pasos que se acercan a una habitación llena de críos gritando, y después de hacer algunos intentos de hablar les chilla “Shut up!“, y ¡ZAS! ¿Qué moñez era eso? Teclados, guitarra flojita, voz bonjoviesca… Desde luego no era el “es así jevi alemán a lo running wild pero con voz de pito” que le había prometido a Emilio, el cual realmente dudó de mis criterios a la hora de poner etiquetas. A Emilio no le va demasiado el heavy, pero siempre ha encontrado un filón inagotable en mi colección de vinilos, ya que le fascinan las portadas y las fotos de grupo. “Pretty Angels” de Stranger no fue una excepción, y el disco realmente dominó nuestras vidas durante ese verano y el año siguiente. Escuchábamos el disco a velocidad de 45 revoluciones, hacíamos apuestas sobre qué instrumento tocaba cada uno de los tíos de la foto, intentábamos traducir las letras… Las canciones eran una auténtica mariconez, con títulos como “Fighting for your Love”, “Heartbeat”, “Pretty Angels” o “Is this Love”, en la que la primera estrofa decía así:

“When I was sixteen
I said to myself
Something’s wrong with me.
Had no friends
Had no foes
I was alone, and deep down in my heart
A feeling, asking me…”

Pues bien, nosotros pensábamos que en vez de “deep down in my heart” decía “a guitar in my heart“, y creo que aún a día de hoy la consideramos como la frase más auténtica que jamás hemos visto en una canción de cualquier estilo. Una guitarra en el corazón. Creo que incluso estuve a punto de tatuármelo en el brazo.
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Mi decepción de aquellos días por haber comprado semejante aberración se fue mitigando, y ahora incluso me gusta el disco y lo guardo en mi estantería como gran joya que es, pero en aquella época me preguntaba qué había pasado con Stranger para dar semejante giro. Luego averigüé que el primer disco de Stranger, “The Bell”, había sido editado en 1985 con Gerd Salewski como cantante, y Wolfgang Rieger como guitarrista y compositor de todo. Hicieron una gira con Killer y Stormwitch que daría la mitad de mi pene por haber podido ver en directo, y como todos sus miembros eran estudiantes acabando sus carreras, cada uno se fue por su lado y Stranger quedó un poco en el aire. Cinco años más tarde, Stranger volvió a resurgir en 1990 con un nuevo y último disco, “Pretty Angels”, nuevo sonido moñeras, y formación totalmente nueva con la excepción de Wolfgang Rieger. El disco se comió la mierda, debido a la falta de promoción, a que perdieron a todos sus fans de la época jevorra, y a que no eran guapetes como Richie Sambora y Jon Bon. Ni siquiera el cambio de nombre de Wolfgang Rieger a Rikki Rieger les sirvió de nada. Recordemos que 1990 era el año en el que para ser alguien en el mundo del rock tenías que llamarte Nikki, Tommi, Roxxi, DD Jonni, Taime Downe o Foxxxiii Weykkkid con Tommmatiixxx.
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Acabé encontrando el primer disco de Stranger, “The Bell”, un par de años más tarde también en Discusátix, una fría tarde de enero mientras buscaba un regalo para el cumpleaños de mi amigo Nacho el poseedor de la bomber de borreguillo. Casi no pude creer que el círculo se cerrara y la misma tienda que me dio la frustración de “Pretty Angels” me diera ahora el gozo de “The Bell” a precio de risa (me costó 1500 pesetas en un estado seminuevo, intentad encontrarlo en eBay o similares y veréis que no baja de 40 euros!).

“The Bell” sí que contenía “Midnight Angel” y muchas otras más, y realmente el estilo es radicalmente distinto a lo que hicieron después. Ésto sí que era “jevi alemán tipo Running Wild pero con voz de pito“, bueno, realmente tampoco tenían mucho que ver con Running Wild pero fue lo primero que se me ocurrió decir cuando le expliqué el estilo a Emilio. Considerado por algunos como uno de los mejores discos de metal alemán en los 80, y un poquitín sobrevalorado en mi humilde opinión por mucho que me fascine, tiene 9 canciones al más puro estilo GAMA records, más o menos similar a los Stormwitch de Tales of Terror, con temas speedmetaleros como The Bell o Bright Fog, baladitas como I Hold You y Broken Harmonies, e incluso un tema “largo” y “épico” llamado Hazel the Witch que trata, efectivamente, sobre una bruja muy cabrona que traía la pobreza y la destrucción y el hambre y las hemorroides a un pueblo muy desgraciado. Todo el disco tenía un sonido muy misterioso y oscuro que me encanta, aunque la pronunciación de Gerd Salewski (después en Chroming Rose) siempre fue un poco desconcertante y nunca supe a ciencia cierta de qué iban algunas canciones.
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Pues bien, con la reedición de The Bell en CD, de la mano de Karthago Records, que a pesar de haberme costado 2 años decidirme a comprarla fue editada en 2005, la verdad es que Stefan Riermaier (el dueño de la discográfica y con el que solía hablar a menudo en su día en mis tiempos de webmaster de la web de Stormwitch) hizo un buen trabajo recopilando extras. El libreto es un poco escaso y contiene una biografía de la banda bastante poco detallada, como si la hubiera hecho yo a primera hora de la mañana. Se incluyen todas las letras por fin, que jamás se incluyeron con el vinilo original, ahora finalmente puedo comprobar que canciones como Wheels o Bright Fog no iban realmente de nada relevante. Se echan en falta más fotos, aunque la última página del libreto es un collage de un montón de fotos pequeñitas de la época. Las canciones de “The Bell” suenan sospechosamente a vinilo, lo que me lleva a pensar que si bien Karthago compraron los derechos del catálogo de GAMA, no consiguieron algunos de los masters, y esta reedición se haya hecho a partir del vinilo original. Con lo cual, creo que con mi copia de “The Bell”, mi tocadiscos y el Adobe Audition es posible que yo hubiera conseguido un sonido similar o incluso mejor.
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Lo realmente interesante de esta reedición son las demos que se incluyen como bonus. Demos de Stranger!! Si sólo con ver mis vinilos de GAMA, una foto de Tyrant o una crítica en alemán de un concierto de Stormwitch en el que jamás estuve ya provocan que mis calzoncillos se humedezcan, imaginaos lo que significa para mi escuchar demos viejísimas de estos grupos. Aquí se incluye posiblemente la primera demo que grabaron Stranger, me imagino que allá por 1984 más o menos, y son ni más ni menos que 5 canciones, de las cuales 2 son totalmente inéditas que nunca llegaron a entrar en el disco, “Paradise” y “Warrior”.

Por último, Karthago Records se ha debido ver incapaz de incluir videos de por aquel entonces, ya que tal vez ni siquiera Wolfgang Rieger tiene alguno, así que ha incluido cuatro videos del concierto conmemorativo que hicieron Stranger en 2001, en el que participaron todos los miembros que habían pasado por el grupo durante toda su historia, algo realmente antológico y que un colega alemán que estuvo me ha dicho que fue uno de los conciertos más emotivos de toda su vida. Estoy intentando conseguirlo entero, porque realmente me ha molado comprobar que Gerd Salewski ha engordado un poco y parece que le van a explotar las mallas, que le siguen saliendo unos gallos impresionantes en directo pero quedan bien, que parece un tío muy majete, que Tommy Bloch se parece al cantante de REM, y que uno de los guitarristas pone cara de “ostias qué mal” cuando la caga porque no parece haber ensayado mucho los solos.
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He empezado un poco tarde a comprarme reediciones, pero de momento me han molado bastante… las próximas… las de SDI!
Seguro que no se me hace tan cuesta arriba con una guitarra en el corazón.

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      Stranger - Midnight Angel

(Bitrate bajito para ahorrar)

[editado el 14 de marzo, san Afrodisio y san Frontón]
a petición popular, la letra de I Hold You, una de las dos baladitas del disco The Bell de Stranger.
Al parecer va de un mozo que se hace el amigo majete para ligarse a una chica con pasado lúgubre, y al final recibe unas buenas calabazas.

I Hold You (Stranger, 1985)
I see a man coming out, the door I came out last night
I wouldn’t know if he’s a friend, he didn’t care to switch on the light
I run as fast as I can to you, my heart pounds with fear
could you tell me, what I should do, and then your face breaks out in tears

and I hold you in my arms, can’t change the fate in your eyes

you begin to talk about the troubles youhad at home
you didn’t make the grade and then you have gone
so you met a man, he was the first you have called your own
but it didn’t take long, ‘till the bad luck began

and I hold you in my arms, can’t change the fate in your eyes

far from home, your face made up, you’re on the street
and you ran away, you took the very last chance to leave

but he found you out (found you out), he came around last night
you say, that noone could help, it was something which you couldn’t fight

and I hold you in my arms, can’t change the fate in your eyes

then you walk away, far away from me
you turn your head around – and your smile is sweet….