No-Söund Effect en Alemania – parte 1
Debo reconocer que el miércoles 26 por la noche me encontraba un poco inquieto, a la par que medio muerto porque me habÃa levantado a las 5:30 de la mañana, lo cual afortunadamente me ayudó a olvidar de lleno toda mi inquietud y dormir como un mandril. Al dÃa siguiente partÃamos hacia Alemania, y todo era tan incierto que no sabÃa muy bien qué esperar. Iba a ser la primera vez que No-Söund Effect tocara fuera de España, de hecho para todos nosotros iba a ser la primera vez que tocáramos fuera de España, algunos ni siquiera habÃan salido fuera de la penÃnsula o volado en avión, no sabÃa si mi bajo de arañitas iba a llegar intacto, no sabÃamos cómo serÃa realmente la gente que iba a ser nuestros anfitriones, no sabÃamos si serÃamos obsequiados con una lluvia de tomates y hortalizas varias cuando descargáramos nuestro glorioso set, perfectamente estudiado y reorganizado para cumplir las expectativas de un bar de moteros y, básicamente, yo no estaba del todo seguro de que volviéramos todos vivos a Zaragoza, la ciudad de los vientos ventoleros y de Fluvi, la gota de agua sin gas.
Hoy es miércoles 2 de abril, hemos cambiado de mes, la primavera comienza a hacer su eclosión por fin en nuestras vidas, el cierzo sopla con un Ãmpetu capaz de llevarse volando las pelucas de Don Dokken y Bret Michaels simultáneamente, Fluvi sigue impasible observando el horizonte en su lucha contra el agua con gas, hemos vuelto todos vivos tras haber demostrado la supremacÃa de los effects incluso en tierras alemanas, y por fin puedo invitaros a que me acompañéis en este pequeño resumen del tour más corto de la historia, del momento en el que el bogh’n'roll traspasó las fronteras, el Bogh über Alles tour ’08 de No-Söund Effect…
Jueves, 27 de marzo

Hay gente a la que le gusta viajar. De hecho hay gente a la que le entusiasma viajar, y consideran las horas y horas de carretera, aeropuertos y demás estaciones variadas como algo fabuloso y más del 50% del valor del viaje. A mi no. Soy demasiado sedentario, me da pereza la mÃnima idea de pasarme horas dentro de un coche, los baños de las estaciones de servicio me dan asquete porque suele haber churretones de procedencia indeterminada en las paredes, me da miedo la carretera porque soy un cagao, me aburro acarreando maletas porque las lleno hasta los topes de un montón de cosas inútiles que luego ni siquiera uso, y tengo miedo de perderme y coger el tren o avión equivocado y aparecer en Filipinas rodeado de shemales carcajeándose de mi.
Por ello, el panorama del jueves no era de lo más halagüeño, ya que los siete que al final viajábamos a Alemania (Fernando, Sergio, Ismael, Tania, Diana, Carlos y yo) nos Ãbamos a pasar el dÃa entero viajando. De Zaragoza a Barcelona en coche, de Barcelona a Frankfurt en avión, y finalmente de Frankfurt a Dortmund en furgoneta, hasta llegar al hotel Etap que habÃamos reservado. Eso de que Etap fuera Paté escrito al revés no me daba una gran confianza porque me imaginaba las paredes resbaladizas y oliendo a grasuza, y el hecho de que en su web hubiera un banner en español en el que ponÃa “duerma astuto en Etap” me desconcertaba aún más, ya que jamás en mi vida me he levantado pensando “joder, qué astuto he dormido hoy“. He dormido de todas las formas posibles: mal, bien, poco, mucho, fatal, peor, nada, pero astuto la verdad es que nunca.

Tras parar en un pueblo cercano a Zaragoza que ya no recuerdo cuál era para reunirnos con Ismael, Tania, Sergio y Diana, comer un pincho de tortilla y comprobar que mi concepto de “un solo largo” difiere del resto de la gente aquà en España, ya que la señora del bar me puso un café tamaño electroduendes, comenzamos nuestro viaje hacia Barcelona. Nos repartimos en dos coches, y yo fui con Fernando y Carlos en el suyo, ya que nosotros contábamos con el handicap de tener que acarrear mi funda del bajo, que pesa como un muerto, es más grande que la torre de la sardina, y efectivamente parece como si llevaras dentro al mismÃsimo Blackie Lawless ideando una de sus óperas-rock tipo The Neon God o incluso peor.
El viaje se hizo bastante llevadero porque era el primero del dÃa y de ida, y ya sabéis que los viajes de ida son siempre mucho más emocionantes y llevaderos que los de vuelta, en los que no tienes ganas más que de llegar a tu cama a rascarte la oreja o caerte por la taza del báter de una gasolinera de carretera de Repsol y no volver a ver nunca más la luz del dÃa. Fuimos escuchando el CD que habÃa grabado la noche anterior en 10 minutos antes de irme a dormir, que sorprendentemente hizo las delicias tanto de Fernando como de Carlos, que difieren bastante en gustos musicales, y comiendo las patatitas y cositas varias que habÃa traÃdo Fernando de los frutos secos, como el aperitivo japonés ese, que jamás he sabido de dónde salen semejantes frutos secos tan extraños, realmente vendrán de japón? No tienen maÃz, pipas, cacahuetes y cosas normales en Japón, que están ahà comiendo barras raras con cosas dentro y bolas extrañas con más cosas dentro?


La alegrÃa y la paz del viaje se truncó nada más llegar al aeropuerto del Prat, donde nada más traspasar sus umbrales unos amables mossos d’esquadra nos invitaron a parar y nos registraron hasta el dobladillo del calzoncillo en busca de cosas sospechosas. Desde que mis antecedentes penales van en aumento al haber sido multado recientemente con 120€ por el vandálico acto criminal de pegar un cartel en una farola debajo de mi casa, he optado por no dar más motivos para que mi expediente criminal aumente, asà que el mosso que me registró las botas se quedó bastante perplejo de que dentro de ellas no hubiera más que calcetines y olorcete a quesillo. Hey, lo siento, supongo que aquel mensaje de “winners don’t use drugs” que aparecÃa en el Golden Axe realmente cumplió su función. Fernando no tuvo un cacheo tan exitoso como el mÃo, y su aventura del porro queda para ser narrada en otra ocasión más propicia.
La conclusión fue que perdimos media hora, perdimos al otro coche, tuve que desordenar mi maleta del bajo en la que encontraron un vinilo de Noisehunter en vez de un pistolón, con lo que me habÃa costado rebozar mi bajo en papel de burbujitas, y fuimos informados de que “huy, pues os va a salir carÃsimo dejar el coche aquà cuatro dÃas!“. Gracias mossos, fue justo la experiencia con la que estabamos soñando.

La última vez que volé en avión fue en 1997 cuando fui a Nueva York, pre-11S, pre-Bin Laden, pre-Euro, pre-Operación Triunfo, pre-muerte de casi todos los Ramones y pre-Ratzinger. En aquellos tiempos felices podÃas subir al avión una botella de 5 litros de zumo de tomate si lo considerabas necesario para tu régimen alimenticio, y tu walkman con cintas de Mötley Crüe y Queen no suponÃa ninguna amenaza para nadie. Ahora ya no. La máxima cantidad de lÃquido que puedes llevar contigo es de 100ml o algo asÃ, lo cual seguramente da para apaciguar la sed de todo un pueblo de hormigas desnutridas. Afortunadamente, puedes conseguir fantásticos botellines de agua una vez pasado el control al inmejorable precio de 1,50€, por lo cual opté por arriesgarme a morir deshidratado antes de vencer mi ranciedad y pagar por un botellÃn diez veces más de lo que pago en el Sabeco.
También tienes que quitarte el abrigo, el cinturón, todo lo que lleves de metal (excepto el que lleves en las venas), y si tienes suerte también las botas, y dejarlo todo junto a tu equipaje de mano y el portátil si lo llevas, en unas cubetas de plastiquete gris horrible que aparecen por una cinta transportadora. Luego tienes que volver a ponerte todos tus cacharros de nuevo y guardar todas tus cosas, sin perder el billete y a la velocidad de la luz, porque la cola sigue avanzando, sudando la gota gorda y con el estrés de saber que estás entorpeciendo el tráfico en calcetines mientras te pones el cinturón y sujetas el pasaje con los labios, que luego se te queda pegado y no veas qué tirón y despelleje labial al quitártelo. Tuve la fortuna de pelarme el labio superior de esta forma tan absurda, y las pielecitas en mi labio me acompañaron práticamente durante todo el viaje.

Voy a confesaros en este preciso momento mi mayor fetiche y fantasÃa sexual: las azafatas de vuelo, seguidas de cerca en una segunda posición por las dependientas del Corte Inglés. Nada de enfermeras, colegialas ni mierdas similares, lo que realmente me hace suplicar al cielo un poco de consideración son las azafatas. Por eso, cuando asistà horrorizado a la visión de una de ellas poniéndole involuntariamente las tetas en la cara a Ismael mientras intentaba cerrar una compuerta de encima de su asiento, sentà tanta envidia cochina que a punto estuve de excluirlo de No-Söund Effect durante el resto del dÃa con los poderes que me confiere mi boa de plumas. Desgraciadamente, y a pesar de reorganizar todas nuestras filas cambiando a gente de sitio para que nos tocara a todos juntos (lo que incluyó cambiar de sitio a un pobre hombre alemán al que no debió hacerle excesiva gracia, pero que no se pudo negar porque los alemanes son asà de atentos y amables y afrontó la situación con gran deportividad), no tuve la suerte de que una azafata me pusiera las tetas en la cara a mi, principalmente porque yo estaba situado en el asiento del medio y las filas eran de tres, con lo cual la azafata en cuestión habrÃa tenido que poseer tetas en forma de tentáculos para que se hubieran podido aproximar mÃnimamente a mi cara.

El vuelo transcurrió sin muchos incidentes destacables. La azafata que decÃa los mensajes por megafonÃa tenÃa voz de teléfono erótico, pero perdió todo el sex-appeal de golpe cuando dijo “por favor, no hagan aparato de usos electrónicos“. Fernando y Carlos, que experimentaban su primer vuelo, descubrieron que la cosa no tenÃa un gran misterio y era básicamente como ir en autobús pero con un mini-orgasmito al principio y otro al final, y con el detalle añadido de que se te taponan los oÃdos, hay gente que vomita y se ve a la gente como hormiguitas. Estoy de esa frase hasta el mismÃsimo zambrano.

Carlos y yo invertimos el tiempo del vuelo en hacer fotos voyeur a una pobre chica que, incluso a dÃa de hoy, permanece en lo más alto de mi ranking de pobres chicas con belleza sobrenatural. Y eso sin ser azafata. La pobre chica debió coger complejo de Belén Esteban, Isabel Pantoja o de alguien similar perseguido por los paparazzis porque el revuelo incontenible que montábamos cada vez que se levantaba del asiento era considerable a la par que ridÃculo.
El único detalle negativo del vuelo de unas dos horas fue que en uno de los baños debÃa haber alguien desmayado, porque la puerta jamás se abrió, y que en el otro olÃa a vomitina y en esos casos siempre estás inquieto porque no sabes quién ha sido el creador de la misma y siempre te da la impresión de que te vas a apoyar o sentar en algún sitio lleno de vómito.

La llegada al aeropuerto de Frankfurt provocó el mayor número de emociones del dÃa. Primero, mi bajo no aparecÃa por ningún sitio y ya lo estaba empezando a dar por perdido, esperando que al menos la persona que lo encontrara aprendiera a tocar con él dos o tres canciones de Stormwitch, hasta que Ismael lo halló por ahà tirado a cien metros de la cinta transportadora por la que circulaban nuestras maletas. Tras comprobar que, ¡oh milagro!, todo estaba intacto y no habÃa partÃculas de mástil por toda la funda, y preguntar en información a un negro que casi me escupe bilis con lejÃa a la cara porque no sabÃamos con qué compañÃa habÃamos alquilado la furgoneta, el señor que estaba tras el mostrador de la empresa de alquiler de vehÃculos Budget nos informó con parsimonia que nuestra reserva habÃa sido cancelada. Cancelada! Por quién?! Por qué!? Empezaba a ser de noche, el aeropuerto comenzaba a vaciarse, y allà estábamos siete tÃos con maletas y guitarras a las afueras de Frankfurt, en el quinto pino de nuestro hotel en Dortmund, sin medio de locomoción y con más sueño que san Judas Tadeo el dÃa aquel que decidió recorrer a paso ligero el Camposanto. Cuando ya estaba acumulando periódicos, cartón y un botellÃn de agua para confeccionarme una buena cama para pasar la noche en el aeropuerto y poder echar un traguico por si me despertaba a mitad, surgió la posibilidad de alquilar otra furgoneta que casualmente tenÃan allÃ, similar a la que inicialmente habÃamos reservado, pero con siete plazas en vez de ocho.

Con el tema de la furgoneta finalmente solucionado gracias a la inestimable ayuda de Diana y su amplio conocimiento del alemán, Fernando y Carlos decidieron ponerse a jugar en mitad del aeropuerto con una pelotita de plástico que se habÃan encontrado por ahÃ, hasta que los mandamos a por algo de cenar. Ese algo resultó ser los kebabs más ilustrados que jamás habÃa visto en mi vida. TenÃan tantas cosas dentro, y nosotros tenÃamos tanto hambre, que exceptuando Carlos, el cual no parecÃa conseguir un equilibro en su kebab y dejó el suelo del garaje poblado de partÃculas de tomate, lechuga y salsas variadas, todos los demás devoramos los nuestros como el arcángel san Gabriel el dÃa que descubrió la paella valenciana. Los kebabs tenÃan una amplio contenido de cebolla de esta que tiene la piel de fuera violeta, asà que podéis imaginar el ambientazo que tuvimos en el viaje de tres horas hasta Dortmund, con siete personas regoldando efluvios de cebolla dentro de una furgoneta, mientras en la radio sonaba algo similar a Kiss FM pero en alemán.

Afortunadamente, tuvimos la oportunidad de parar a mitad de trayecto para airearnos un poco, eliminar los reductos de cebolla de nuestro aliento, fumar los que lo necesitaran, y hacer el memo plenos de excitación porque habÃamos encontrado una zona llena de nieve, ya que los augurios nos habÃan prometido un viaje lleno de lluvia y carreteras nevadas, pero hasta el momento no habÃamos visto ni una cosa ni la otra (afortunadamente). Nuestra parada tuvo lugar en una especie de zona de estacionamiento de camioneros, con lo cual tuvimos que escuchar con semblante serio la perorata de Carlos diciéndonos que no debÃamos hacer mucho ruido porque seguramente dentro de los camiones habrÃa gente durmiendo, ya que desde que se ha sacado el carnet de camión está como muy concienciado con el fabuloso mundo de los transportistas. Yo la verdad es que sólo deseaba llegar a donde fuera que hubiera una cama, ponerme el pijama y cantar Breaking the Chains de Dokken por la ventana.

Gracias a los milagros de la técnica y del GPS, ya que sin él me imagino que todavÃa estarÃamos dando vueltas en furgoneta, cagándonos en los camioneros, en la nieve, en alemania y en las azafatas mientras buscábamos el hotel, llegamos en menos que canta un colibrà italiano. El hotel Etap era uno de estos hoteles prefabricados, donde todo es como si lo hubieran puesto asà de repente con una grúa enorme, todos los hoteles de la misma cadena en todo el mundo son exactamente iguales, las habitaciones son estándar, y las paredes son asà como de plastiquete rÃgido, y tienes una sensación generalizada de que te vas a tirar un pedo y los tabiques van a explotar.
En lugar de llaves, las puertas se abrÃan con una combinación de cuatro números que habÃa que introducir en un pequeño teclado que habÃa en ellas. Gracias a las reglas mnemotécnicas, esas que consisten en conseguir acordarte de algo relacionándolo con otra cosa, y que tan mal resultado me dieron cuando las intenté aplicar en BUP y COU, Carlos y yo nos aprendimos misteriosamente rápido la clave de la habitación de Fernando, que si no me equivoco empezaba por 135, y eso sonaba a “un pobre chico” o algo asÃ. Asà que nos dedicamos a entrar de forma aleatoria en su habitación durante la primera parte de la noche como si fuera nuestra casa, sin motivo aparente, aunque como siempre que entrábamos nos lo encontrábamos en calzoncillos, sentado en la cama y viendo un documental sobre Franco (efectivamente, en la televisión alemana estaban poniendo un documental sobre Franco, aunque Fernando nos juraba y perjuraba que hasta ese momento habÃan estado poniendo porno del de toda la vida), nos cansamos y decidimos sacar un par de cervezas en la máquina expendedora (que también tenÃa disponible una especie de cola-cao llamado Chocamento que nos hizo gracia) y perder el tiempo en la habitación que compartÃamos hasta que nos entrara sueño.

Las habitaciones constaban de dos literas y una especie de habitáculo con un báter sin tapa, una ducha sin puerta y un extraño artilugio colgado en la pared que, después de cavilar mucho, decidimos que era para alisarse los pelos del pecho, aunque Fernando nos demostró al dÃa siguiente lo equivocados que estábamos al ofrecernos la teorÃa, mucho más factible que la nuestra, de que realmente servÃa para eliminar en mayor o menor medida el agua y el desastre que se creaba cada vez que te duchabas en la ducha sin puerta.
TodavÃa no se por qué motivo, pero me pedà la litera de arriba para dormir. Fue entonces cuando descubrà el verdadero significado de “duerma astuto en hoteles Etap“. Al parecer esa frase significa “jódase las plantas de los pies al subir por la escalerilla hasta su litera, tápese con una extraña sábana muy grande redoblada, enfrÃese con nuestras mantas a través de las cuales puede ver paisajes y rómpase los dientecicos al bajar de nuevo al suelo”. En serio, seguro que si os digo que se me quedaban los pies como patatas podridas cada vez que subÃa a mi cama o bajaba de ella pensaréis que soy un bujarrÃn o un pupas, pero os aseguro que eran las escalerillas más diabólicas que he tenido la desventura de pisar en mi vida. Cada vez que querÃas subir, quisieras o no, pasabas entre 30 y 40 segundos enfrente de ellas haciendo amagos porque no sabÃas cuál era la mejor posición para afrontar la situación, y de hecho… no habÃa una posición mejor! Si pisabas con el centro del pie, éste se te doblaba en forma de U al revés y se te juntaban los dedos con el talón. Si pisabas con los dedos, te quedabas sin metatarso. Y si pisabas con el talón, corrÃas el riesgo de, dada la naturaleza redonda de los escalones, hacer un boquete en la pared de enfrente con tu cara. PreferirÃa ser secuestrado por un comando de hienas coprófagas antes que tener que subir o bajar de ese sitio una vez más.

El dÃa estaba a punto de acabar, y tenÃamos que irnos pronto a dormir, ya que habÃamos estado algo asà como 16 horas viajando, y el dÃa siguiente, viernes, prometÃa ser también bastante largo y lleno de emociones como conocer a Josh, cantante de Past M.D., a Hanny, ex-cantante de Noisehunter, firmas de vinilos, visitas a sitios variados y, en definitiva, iba a ser nuestro primer dÃa de verdad en Alemania.
Aún con todo, mientras terminábamos nuestras birras, nos dio tiempo a ver posiblemente el programa más absurdo de la televisión alemana. Era una especie de zapping con escenas de mierda de otros programas, y estaba presentado por una tÃa buenorra que aparecÃa con diferente trajecito y pose cada vez que presentaba una nueva escena. Me imagino que serÃa algún programa de estos de relleno con videos variados, que si lo ven cuatro personas es porque la presentadora está buena, como ese de videos de impacto de Carolina Cerezuela que ponen en la Sexta, que tiene más barridos de los jamones de Carolina que videos de aviadores ostiándose en un vuelo sin motor o de perros graciosos.
Asà que, tras ver una buena retahila de videos en los que no entendÃamos nada pero que eran de un programa tipo “el diario de Patricia” en los que siempre acababan a ostia fina, uno de un tÃo con bigote que decidimos que era Freddie Mercury, que habÃa vuelto a la vida no para escribir la segunda parte de Bohemian Rhapsody ni para despedirse de Brian May sino para ser ostiado por una negra con trenzas que tenÃa al lado, y sobre todo, un video de una tÃa gorda que se ponÃa a bailar mientras un pobre asistente del público comenzaba a vomitar del asco que le producÃa (qué blandito), decidimos que ya habÃa sido suficiente y nos fuimos a dormir astutos.
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micki@escalonimaginario.com

14 respuestas en “No-Söund Effect en Alemania – parte 1”
el 4/4/2008 a las 2:24 am :
Ciertamente doy fé de todo lo acontecido hasta ese momento, bien por vivirlo en mis propias carnezuelas o por que alli mismo se narraran esas historias, o ancdotas sobre ello…
Jaja, mientras leia lo del codigo de la habitacion y lo de despues me empezao a desguebar yo solo, que cabrones….!
Pues si, ahora leido, me resulta surrealista, pero las dos veces que aparecisteis en mi habitacion…. será que no teniais…, me pillabais en gallumbos y encima viendo ( lo que antes era el tipico canal de tv en el que a las 2:00 am ya empiezan con sus sesiones de churrasco por doquier) un reportaje , eso si en aleman, de la guerra civil española., y demas… Era curioso ver hablar a Santiago Carrillo en aleman…
El episodio de los mossos d´scuadra y cartabon lo borraria del viaje con estas dos manicas, no me gustó, pero todo lo que nos aconteció en los siguientes 3 dias es lo importante, para mà fue el mejor viaje con amigos que he hecho jamas…. asi que guay! ( gracias por acerme participe)
Ya tengo ganas de la segunda entrega, y eso que estaba alli…
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el 11/4/2008 a las 11:17 pm :
hey micki ke genero tok tu banda? es tu banda?? jeje
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el 13/4/2008 a las 6:35 am :
Que si qué???one!!
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el 13/4/2008 a las 6:35 am :
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el 13/4/2008 a las 11:06 pm :
chainsaw charlie, haz el favor de no escribir borracho!
mi grupo se llama No-Söund Effect, tocamos bogh’n'roll, que es un estilo que efectivamente hemos inventado nosotros mismos.
hace unas semanas estuvimos tocando en Alemania, y ésto es una especie de diario de lo que allà aconteció. por cierto, que a ver si acabo el segundo capÃtulo, que la vagancia me tiene atascado!
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el 14/4/2008 a las 9:19 pm :
Madre y esto solo el primer dia del viajecin! xDD Y te siguen sin gustar los viajes?! si os lo debeis que pasar de miedo!!
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el 16/4/2008 a las 10:43 pm :
no, si una vez que estoy ya viajando me lo paso bien… pero como soy un vago de la ostia, el mero hecho de pensar en planificar un viaje, aunque sea a la esquina a por el pan, me da suma pereza.
al paso que voy, no voy a llegar al dÃa del concierto nunca! a ver si mañana me escaqueo del curro un ratico y acabo el segundo dÃa
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el 24/4/2008 a las 6:38 pm :
hey micki! ke mas? tengo una preguntapara vos! el género d tu banda ke aporta de nuevo al rock n’ roll? ke es eso de bogh? y tu ke pitos tocas en esa banda jejejejje?
saludos
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el 24/4/2008 a las 7:31 pm :
oh, lo que no-söund effect aporta de nuevo al rock son canciones tristes que no deprimen al oÃrlas!
el BOGH es el sonido que emite nuestro baterÃa cuando se mosquea.
yo realmente no toco el pito, sino el bajo y también canto e intento tocar alguna pera
para más información: No-Söund Effect
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el 29/4/2008 a las 8:50 pm :
cuentame sobre stormwtich! kiero escucharlos…
saludos
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el 1/5/2008 a las 7:54 pm :
Stormwitch? es uno de mis grupos favoritos! comenzaron allá por 1981 y se llamaban Lemon Sylvan, pero no editaron el 1º disco, Walpurgis Night, hasta 1984. existieron hasta 1995, pero en 1988 desapareció la formación clásica y el sonido comenzó a cambiar. en su primera época hacÃan metal alemán con influencias de iron maiden y letras sobre historias de miedo y cuentos antiguos, se les conocÃa como “the masters of black romantic”.
fueron compañeros de discográfica de Stranger e incluso hicieron con ellos y con Killer una gira por alemania en 1986 para promocionar su disco “stronger than heaven”.
y como ejemplo, un video que subà el otro dÃa
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el 12/5/2008 a las 3:01 pm :
y la segunda parte?
por cierto, me alegro de que este mejor Watts, xD
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el 15/5/2008 a las 8:06 pm :
no puedo hacer más partes, se me ha olvidado ya el viaje!!!
escribà la segunda parte casi entera al dÃa siguiente de escribir ésta, pero se me olvidó terminarla. soy lo peor de lo peor.
aquà están la segunda y tercera partes:
nos pillamos un pedillo de cerveza en el bar del cantante de Noisehunter, Josh se cargó la luna trasera del coche aparcando en Music Store, todos se enfadaron porque cerraron la tienda cuando sólo llevábamos 5 minutos en ella, al dÃa siguiente fuimos a Witten, habÃa mucho motero, muchas tÃas buenas, tocamos, fernando se enfadó con el técnico pero se le pasó pronto, la multitud se enfervorizó, me dio 5 euros un tÃo raro de bigote, cogimos el avión, volvimos a ver a la chica a la que le hicimos fotos voyeur a la ida, las azafatas estaban muy buenas y una me puso el culo en la cara y fui feliz. FIN!
no, en serio, intentaré escribir algo en breve porque para una vez que nos vamos, es muy penoso olvidarse
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el 17/5/2008 a las 11:55 am :
xDD, gracias por el resumen
si te sirve de algo yo también me hubiera olvidado.
Vaya dos semanicas que llevais con los programas, eso de “formato habitual”… va a ser que no… ya hasta haceis dos en uno, como ayer, xDD
Cuidate esa gargantina!
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