El Escalón Imaginario no se actualiza desde septiembre de 2012. Eso significa que han pasado dieciséis meses desde la última vez que aparecieron nuevos contenidos en esta web. Hey, ¿cómo es posible? ¿A dónde han ido a parar tan rápido un año y cuatro meses? En realidad, es muy fácil de explicar.

La verdad es que sería muy útil poder relatar una serie de tragedias dramáticas en cadena que me hubieran apartado obligatoriamente de escribir sobre temas muy irrelevantes en esta web. Algo así como derrumbamientos precedidos por incendios, los cuales a su vez fueron precedidos por mutaciones genéticas en mi cuerpo, precedidas por ceguera absoluta provocada por mirar fijamente al sol a través de un telescopio. Pero no, afortunadamente no puedo contar ninguna hecatombe semejante en mi vida, sino que es mucho más simple que todo eso.

En septiembre de 2012 comencé a no disponer de tiempo libre por las tardes, debido a ciertos compromisos diarios, así como a determinadas novedades que ocurrieron en mi vida. Hey, cuánto secretismo. Los compromisos terminaron, las novedades permanecieron, las cosas buenas se mantuvieron ahí, algunas de las malas también y, en definitiva, mi existencia siguió su curso sin mayor relevancia. Pero oh, ¿qué es lo que suele ocurrir cuando dejas de hacer algo durante mucho tiempo, sobre todo si la procrastinación es uno de los pilares de tu comportamiento? Efectivamente, que el tiempo que solía dedicar a esa tarea, en este caso escribir en esta web, lo destiné a unos cuantos otros temas, todavía no sé a cuáles, hasta llegar al punto en el que me parecía absolutamente inverosímil encontrar un rato a la semana para sentarme delante del teclado y sentirme cómodo escribiendo. Y pasaron los días.

Y pasaron dieciséis meses, volando cual castaña que cae en picado hacia el suelo, precipitándose desde la copa de un gigantesco árbol. En realidad iba a escribir que pasaron volando como un avión, pero me parecía un símil un tanto soso. Durante todos esos meses, he recibido algunos e-mails y mensajes preguntándome qué había ocurrido conmigo. Si me había convertido en un adulto maduro, si ya no tenía ninguna tortuga ninja favorita o si ya por fin veía películas posteriores a 1991. Ojalá, pero no. Durante estos dieciséis meses he visitado un montón de sitios, encontrado docenas de objetos absurdos y viajado a varios destinos, recopilando un buen puñado de anécdotas en ellos. Y, durante estos dieciséis meses, he deseado poder compartirlas con alguien a través de mi vieja y abandonada web.

Pero todavía no era el momento… ¡hasta ahora! Por fin, el Escalón ha sido rediseñado y replanteado, algo que necesitaba desde hacía ya varios meses, años incluso. Podéis ver que, ahora, son solo tres la secciones principales. La sección “Artículos” incluirá textos medianamente largos, desde unas trescientas palabras hasta tres millones. “Tontadas Rápidas” son básicamente eso, tontadas que se pueden relatar y leer sin invertir siete días con sus noches para ello, y que pueden ser tan breves como una foto acompañada de una frase con algunas palabras en negrita. Finalmente, a “Vídeoclub Escalón” irán a parar análisis de algunas de las piezas más selectas, recién extraídas de mi humilde vídeoclub horrible.

Estoy emocionado de por fin retomar las riendas del Escalón Imaginario pero, por desgracia, la procrastinación sigue siendo uno de los pilares fundamentales de mi comportamiento. Por eso temo que dentro de un mes haya vuelto a desaparecer de la faz de la tierra online, y comience de nuevo a recibir mensajes preguntándome si me he convertido en un adulto maduro. Pero tengo un montón de cosas que contaros y mostraros, y confío en que podáis volver a considerar de nuevo al Escalón como ese pequeño refugio que habla sobre cosas muy poco relevantes, pero en el que os sentís a gusto e incluso a veces os recuerda algunos momentos que creíais totalmente enterrados en el olvido.

Ah, y por supuesto que sigo teniendo una tortuga ninja favorita. Es Donatello.