Cada tarde, cuando vuelvo del curro, me veo en la obligación de escoger entre dos caminos para regresar a mi casa. No es algo que pueda decir todo el mundo, viéndose normalmente forzado a caminar a través de la misma ruta aburrida día tras día, y me siento afortunado de poder elegir entre dos alternativas. Hace poco me dijeron que debería mirar la vida con una actitud algo más positiva, y supongo que está bien comenzar por las pequeñas cosas cotidianas. Pues bien, se trata de dos caminos opuestos que desembocan en el mismo destino y, aunque nunca estoy absolutamente convencido de cuál es más corto, sí que me da la impresión de que uno de ellos es ligeramente más largo que el otro, aunque le tengo un poco de manía por motivos que ni siquiera yo mismo soy capaz de comprender. Así que, cuando tengo infinitas ganas de aparecer en mitad de mi pasillo, sigo el camino supuestamente corto al que tengo manía incomprensible, pero cuando estoy de buen humor, hace sol y no tengo prisa, me decanto por el camino en teoría más largo que me cae mejor. Hey, esta historia no promete mucho de momento. Pero aquí mismo terminan los detalles introductorios estúpidos y comienza lo bueno.

“Lo bueno” es que, hace algunas semanas, mientras regresaba a casa por el camino largo, ésto apareció de sopetón ante mis ojos.

Es un escaparate, de una juguetería para más señas. Nada excesivamente relevante a simple vista. Pero ¿qué es eso que se pude divisar, tras esa roñosa verja bicolor y encima de un puzzle de Hello Kitty? Hay algo que no encaja en exceso dentro del escaparate de una juguetería en pleno año 2014, algo que no veía expuesto en una tienda desde principios de los años 90, algo que, en definitiva, llama la atención a un ojo perfectamente entrenado para localizar objetos anacrónicos en un radio de 2 kilómetros a la redonda. Efectivamente, es una caja de las Tortugas Ninja originales, perteneciente a la primera colección de figuras, que se inició en 1988 y finalmente desapareció alrededor de 1997 tras haber lanzado al mercado cincuenta mil millones y medio de variantes absurdas de tortugas ninja y accesorios estúpidos. ¿Qué hace aquí y ahora, dentro de este escaparate?

La explicación es bastante sencilla. Esta juguetería lleva en pie desde, por lo menos, el año del Señor de 1265 antes de Cristo Rey de los Tomates Cherry y, mientras que yo recuerdo perfectamente haber comprado allí Airgam Boys espaciales y muñecos de lucha libre cuando era pequeño, incluso mi madre recuerda haberla frecuentado cuando era relativamente joven. Como resultado de semejante longevidad, en mis sueños más salvajes imagino el mágico almacén de esta tienda, repleto hasta el techo de restos de stock nunca vendido, perteneciente a épocas pasadas, del que en algunas ocasiones emerge algún objeto como esta caja de las Tortugas Ninja, y se abre camino de forma misteriosa hasta el escaparate. Más de una vez he imaginado cómo sería irrumpir en ese misterioso almacén, palmatoria en mano y guantes de látex en, um, mano también, para descubrir por un lado a Panthor, la pantera de Skeletor, acumulando polvo en un rincón, y por otro lado una caja sin abrir repleta de máquinas Game & Watch.

¿Cuál es el problema? El dueño de la tienda no es especialmente colaborador con la situación. Por decirlo de alguna manera, el hombre no coopera mucho con el desarrollo exitoso de una relación comercial conmigo. Más de una vez he visto aparecer en ese escaparate cosas arcaicas que, inevitablemente, habían tenido que emerger de ese místico almacén. Pero cuando he entrado en la tienda para interesarme por el tema, nuestras conversaciones han sido similares a ésta:

-Hola, buenas tardes, he visto que tiene en el escaparate una moto de las Tortugas Ninja, es bastante antigua, ¿verdad?
-Sí.
-Estoy tratando de conseguir algunos juguetes de cuando era pequeño, ¿no tendrá alguna cosa más de la misma época por ahí guardada?
-Pues algo habrá.
-¿Y podría en algún rato libre echar un vistazo, y me vuelvo a pasar dentro de unos días a ver si ha encontrado algo?
-No.

Este fabuloso expositor, auténtico y original de la época, debe llevar en esta tienda desde 1990. El mismo dueño me contó que le llegó unas navidades lleno de Tortugas Ninja y se preguntó cómo narices iba a venderlas todas pero, al parecer, hacia el final de dichas navidades el expositor ya estaba totalmente vacío. Cuando le pregunté si me lo vendería, en un alarde de enajenación porque el único sitio donde podría ubicarlo dentro de mi casa sería en el pasillo, y eso significaría que ya jamás podría atravesarlo y llegar hasta el baño y tendría que mear por la ventana de la cocina, me dijo que no. Que no le tenía ningún aprecio ni cariño, pero que le venía muy bien para colgar muñecos y blisters actuales de Gormiti.

No lo comprendo. ¿Cuál es el objetivo de colocar una caja de las Tortugas Ninja de hace veintitrés años en el escaparate? Yo pensaba que era atraer a imbéciles como yo, para que entren y le digan “DEME ESTA MALDITA TORTUGA Y CUALQUIER MIERDA ANTIGUA QUE TENGA DENTRO DE ESE ALMACÉN INMUNDO, Y COJA MI DINERO AUNQUE TENGA QUE SOBREVIVIR EL RESTO DEL MES A BASE DE MORTADELA Y PAN POCHO”. Quizás la intención sea, ahora que las Tortugas Ninja vuelven a estar de moda y tienen una nueva serie y muñecos a la venta, tratar de confundir a algún posible comprador quien, pensando que está adquiriendo un producto actual, en realidad esté comprando algo de 1991. Por suerte o por desgracia, esa situación jamás se llegará a producir porque, bueno, no me pude resistir y la caja ya no está en ese escaparate.

Se trata ni más ni menos que de la Ninja Newscycle, también conocida como Moto-Video en francés, pero ya sabéis que en Francia todo es un poquitín más aburrido que en el resto del mundo. Fue editada en 1991, cuando la colección ya llevaba unos cuantos años en funcionamiento, las Tortugas Ninja estaban en la cumbre de su popularidad, y se estaba lanzando al mercado una plétora de figuras y vehículos tal, que podías encontrar desde un Donatello con gabardina hasta un Splinter con disfraz de mejillón mutante. Eso último es mentira, pero podría perfectamente haber sido real y nadie habría pestañeado lo más mínimo. Debo reconocer que yo jamás había oído hablar de este aparato hasta ahora, aunque las Tortugas Ninja supusieron una auténtica fiebre en mi pre-pubertad. A pesar de esta fiebre, por aquella época ya comenzaba a ser un poco demasiado mayor para comprar juguetes, y solamente llegué a tener las cuatro tortugas básicas, optando por centrar mi obsesión por las Tortugas adquiriendo otros tipos de merchandising como chapas, cómics, pósters o camisetas. Así pues, el hecho de que ahora esté escribiendo sobre Ninja Newscycle mientras que en 1991 me la soplaba no sé si dice mucho de mi evolución personal o ausencia de ella, pero prefiero pensar en eso otro día.

La caja tiene la intensidad de los colores reducida en un 76%, lo que significa que pasó una cantidad ingente de largos días en ese escaparate, allá por 1991, expuesta a los traicioneros rayos solares y sin que nadie mostrara el mínimo interés hacia ella, hasta por fin terminar relegada al olvido dentro de ese almacén cuyos contenidos me son negados una y otra vez. No sé por qué, al fin y al cabo es una moto bastante guay, y además tiene un slogan realmente atrayente: la marchosa moto de repor… de repror… de repro…

Sí, pone reprotero.

Lo cierto es que tampoco está tan guay, y en su día había vehículos para las Tortugas Ninja mucho más interesantes, como la furgoneta esa amarilla que tenía misiles y accesorios inútiles por todas partes, o aquella especie de tanque lanzador de pizzas. Porque es bien sabido por todo el mundo que lanzar pizzas es una de las más eficaces maneras de luchar, sobre todo si tu enemigo es un ejército de anoréxicos.

También puede que influya la escasez de coherencia que tiene este vehículo. Se supone que es la moto de April O’Neil, la amiga reportera, perdón, reprotera de las tortugas, y una figura que según me consta no fue un éxito de ventas. En cambio, la caja muestra a Raphael montado en la moto, siguiendo a toda velocidad la dirección marcada por el dedo ligeramente deforme de April. ¿Por qué van las Tortugas Ninja a cubrir las noticias del Canal 6? Y ¿realmente necesitan unos misiles para ello? ¿No se supone que deberían pasar desapercibidos en la ciudad, ya que se ponen sombrero y gabardina cada vez que van a comprar una miserable pizza?

La parte trasera de la caja nos muestra todo lo que vamos a obtener, y la verdad es que no resulta del todo excitante, ya que se trata simplemente de una moto con cámaras de vídeo que no hace mucho más. Los directores de marketing de Bandai también lo sabían, y por eso trataron de hacer el producto un poco más excitante destacando su “parabrisas ninja”, el cual no sé muy bien en qué se diferencia de un parabrisas standard, y haciendo especial hincapié en la existencia del tubo de escape, sorprendiéndome profundamente que no haya sido rebautizado como “tubo de escape ninja”.

El texto es increíble y, una vez más, me recuerda aquellos maravillosos tiempos en los que el control de calidad de los textos, la ortografía y la gramática de los productos que salían a la venta era prácticamente nulo. En mi trabajo, veo diariamente cómo, por poner un ejemplo, el blister de un maldito destornillador de punta plana pasa incontables revisiones por varias personas, las cuales van corrigiendo y modificando pequeños detalles hasta el punto que el diseño y el texto cambian absolutamente, para terminar quedando exactamente igual a como estaban en el punto inicial. En el caso de esta caja, en cambio, casi puedo ver al encargado de redactar los textos dictándoselos por teléfono al dueño de la imprenta, dos minutos antes de comenzar a fabricar las cajas en masa.

Las palabras tipo “collecciona”, la ausencia total y absoluta de tildes, la transgresión por sistema de todas las normas ortográficas relativas a los signos de puntuación, el hecho de que a veces se llame Newscycle y otras Newcycle, y la utilización desmesurada de las palabras “escamoteable” y “castañetear”, convierten este texto en un firme candidato a ser las palabras que me gustaría que estuvieran esculpidas a modo de bajorrelieve en mi lápida.

Cada vez que abro uno de estos objetos que llevan varias décadas tranquilos en un rincón, tengo algunos sentimientos contradictorios. Por una parte, es como si me dijeran que les dejara dormir el sueño del olvido, como hasta ahora, y por otra parecen pedir que finalmente alguien les dé el uso para el que fueron creados. En otras ocasiones, oigo una voz femenina que pide un vaso de agua, pero esa es mi vecina del piso de arriba, la cual parece desconocer la ubicación de los vasos y el agua en su propia a casa, y tiene que pedirlos a gritos constantemente cada día.

En este caso, me gustaría comprobar si Ninja Newscycle merecía el destino de haber pasado los últimos veintitrés años generando moho en un almacén por no haber sido comprada por nadie en su momento, y por lo pronto nos encontramos con una moto de colores, una bolsa con piezas pequeñitas, una hoja con pegatinas y las instrucciones de montaje.

Durante todos mis años de fanatismo por las Tortugas Ninja, mi pequeña y amarga espina clavada en el corazón siempre fue que jamás supe dibujarlas en condiciones. No sé por qué, tampoco es tan complicado. Las cabezas llegué a dominarlas con una maestría tal, que podría haber dibujado una cabeza de Donatello con una brocha en un grano de arroz basmati, pero en cuanto llegaba al cuello las cosas se torcían bastante, hasta que finalmente las piernas solían ser un despropósito que me obligaba a mantener el orgullo y tirar el dibujo en llamas por la ventana.

A día de hoy todavía no sé dibujar con dignidad piernas de Tortuga Ninja, pero estas instrucciones de montaje me reconfortan ligeramente, viendo que siempre existe alguien mucho más incompetente que tú, pero que en cambio consigue resultados mejores, como fue en este caso ilustrar los manuales de los juguetes oficiales. Hey, olvidad esa última frase, es una moraleja muy descorazonadora.

Así pues, una tortuga obesa, con el paquete de tabaco metido por dentro de los calzoncillos a modo de chulo playero, y haciendo el signo del Dr. Spock nos comenta que es muy fácil montar la Ninja Newscycle. Recuerdo una noche en la que volví de juerga borracho a casa y con aires metafísicos, así que me dio por plasmar mis sentimientos de ese momento en una especie de ilustración metafórica. A la mañana siguiente, comprobé con horror que mi genial dibujo creativo se asemejaba bastante a esta tortuga horrible, y decidí a partir de entonces plasmar mis sentimientos en casos similares yéndome a dormir.

Madre mía, las instrucciones de algo que en principio era muy simple parecen más complicadas que las que vienen cuando compras un sofá-cama en IKEA, con las que sientes que, si pones un tornillo en el lugar inapropiado, vas a estar condenado a ver la tele con el culo en posición incómoda durante el resto de tu vida. En realidad, las instrucciones de Ninja Newscycle imponen más de lo que realmente son, ya que el 90% de todas esas flechas y letras son intentos de atribuir nombres excitantes a partes que realmente no lo son, como “tapacubos de estrella ninja”, “scanner escamoteable izquierdo” o “súper asiento”.

Exceptuando los misiles micrófono súper escamoteables ninja laterales súper misiles ninja de reprotero ninja escamoteable castañeteante, que son prácticamente imposibles de encajar en su ranura, quizá porque el paso de los años ha deformado el plástico, o quizá porque ya de primeras eran una puta mierda y estaban mal diseñados, la moto en cuestión se monta en tres minutos, y en su posición de Newscycle queda bastante guay. Como se puede ver, quedaría mucho más guay si me hubiera dignado a abrir el papel de las pegatinas y pegarlas, pero incluso mi nivel de profanación tiene un límite y no consigo evitar que me dé penica hacerlo, así que es una labor que dejaré como legado a mis descendientes.

No sirve para nada especialmente ni tiene ninguna función única o particular, pero simplemente queda guay encima de una estantería para que tu novia venga a casa y te comente entre sorprendida y resignada que “cuántas mierdas tienes”. Tal vez eso me sirva a mí, pero quizás ahí esté el motivo del fracaso de Ninja Newscycle: era un poco sosa.

No sé muy bien cómo se termina un texto de 2500 palabras acerca de una moto de juguete altamente irrelevante, pero ha llegado el momento de hacerlo, y supongo que la mejor manera sería con una fantástica foto de dicha moto, en posición standard, con una Tortuga Ninja acompañada de April O’Neil en persona, listos para recorrer Nueva York en busca de noticias y grabar todos los detalles con las cámaras escamoteables, pero nunca tuve a April en mi colección, y en cambio sí tengo algo de prisa por irme a soñar con determinado almacén misterioso durante algunas horas, así que la Sargento Ripley tendrá que servir.